sábado, 6 de noviembre de 2010

JIN PING MEI (II)

"Entonces se desnudó. Ximen Qing se puso a contemplar y acariciar la parte que se halla encima de la puerta del valle: el plumón brillaba por su ausencia. La colina destacaba por su aroma y su blandura, como de dulce recién hecho. Era algo tan exquisito que todo el mundo lo habría deseado.



Es tierna y firme, con labios como pétalo de loto,
gentil y acogedora, y muy digna de ser amada.
 Cuando se siente feliz, saca la lengua
y le da una bienvenida con una sonrisa.
Cuando está cansada, se contenta
con permanecer donde la naturaleza la puso,
en la entrepierna, entre la hierba escasa,
pero dispuesta siempre a trabar combate
si se presenta un galán hermoso y esforzado."
JPM



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