lunes, 22 de febrero de 2010

Siempre nos quedará Zweig

Es muy curioso que, a veces, lo que nos hace fijarnos en las personas no sea el físico, su tono de voz o de cómo entran en un recinto. En mi caso lo que me llama la atención es lo que en sus manos llevan. A veces son unas llaves sujetas en un metálico llavero, que hacen de juguete entre sus dedos; tintineantes pero sin esa música que pueda llegar a llenar el ojo. Otras veces sujetan un libro de ... "por si tengo que esperar a que me llamen" ... Y así se inician curiosas conversaciones sobre un autor vienés que ha sido un grande a la sombra -buena cobijadora- de los más grandes.Para mí, el gran biógrafo del interior de autores como: Nietzsche,Balzac, Dickens, Dostoievski,Stendhal, Tolstoi, ...
Desde el exilio observó la decadencia moral de la Vieja Europa y se ofrecía a tra vés de su obra a paliarla mediante una crítica contra los Estados en beneficio de la libertad del individuo.

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